Principios de emisión infrarroja lejana, comportamiento del microrelieve cutáneo, polarización cruzada y geometría de profundidad. Son fuentes conceptuales y técnicas: describen cómo se comportan las señales, no resultados de laboratorio propios ni validaciones comerciales.
La silicona reproduce la forma del rostro, pero no la firma térmica de la piel ni la microcirculación subcutánea. Los sensores infrarrojos lejanos captan esa diferencia de emisión entre material sintético y tejido vivo. Es un principio físico, no una garantía de detección en cualquier condición.
Ambas permiten contrastar la textura visible. La piel tiene poros, vello fino y dispersión subsuperficial; una prótesis moldeada presenta una superficie más uniforme. Bajo iluminación estructurada esas irregularidades generan patrones distintos. Con maquillaje denso o piel muy seca aparecen falsos positivos que conviene tener presentes.
Aporta una tercera vía: compara la forma del rostro con la estructura tridimensional captada por los sensores. Ninguna modalidad por separado cubre todos los escenarios, por eso la fusión combina firma térmica, textura visible y profundidad, con sus propios límites de calibración cruzada.
Polvo, humedad, cambios de temperatura y envejecimiento de los emisores modifican la respuesta de cualquier sensor. Cualquier interpretación de las señales queda condicionada por ese estado. Por eso las referencias se presentan junto a sus límites y no como resultados cerrados.
No hace falta preparación previa. Conviene leer las referencias como marco explicativo y no como validación. Si el tema requiere una consulta concreta sobre física de sensores o mantenimiento, el canal adecuado es el formulario de contacto.
Si quieres contrastar algún punto con más detalle, puedes escribirnos desde la página de contacto o revisar el resto de recursos del proyecto.